El momento de la verdad.
Con frecuencia, y agradezco que las personas confíen en mi, me cuentan acerca de problemas personales y situaciones difíciles o dolorosas. Y con la misma frecuencia al escuchar los relatos, pienso inmediatamente “Tu pensamiento está provocando esa experiencia o realidad”.
Y me queda tan claro que no albergo una sola duda al respecto. Y sin embargo, entiendo que esta idea es difícil de aceptar. Yo mismo experimento con frecuencia situaciones inexplicables, como por ejemplo, una especie de tornado sorpresivo y devastador que acontece justo el día en que tenemos un evento muy especial, y que arruina precisamente todo lo relacionado con el evento (Monterrey, 18 de marzo 2008).
Un prospecto de cliente me dice que por el momento no van a utilizar nuestros servicios y exactamente un día después es anunciado públicamente la nacionalización y expropiación de todos sus negocios en un país extranjero (de hecho, el aviso fue horas después en el mismo día en que me comunicaron su respuesta). ¿Son hechos aislados? ¿Atraje yo el tornado?
Esta y otras preguntas similares, son las que llenan los pensamientos de las personas que buscan una respuesta acerca de la vida.
Yo no sé la respuesta.
Pero lo que sí sé es que “Nuestro mayor crecimiento se da cuando estamos justo en la frontera entre el orden y el caos”.
Es en los momentos de presión que crecemos al máximo. Nos guste o no. Y si no te gusta, te felicito pues tu oportunidad de crecer está rebosando.
Escucho las historias y pienso: “Eres afortunado, pues la vida está pidiendo más de ti”. Porque la idea de todo esto es no desear una vida más fácil sino mejores habilidades para superar elegantemente todos los retos que nos pone la vida.
Vamos, que si no tienes presión, búscala desesperadamente. En este instante, levántate y busca algún problema, algún reto, algún dolor, algo que te haga sentir incómodo. Respira profundo y disfrútalo, porque estás a punto de crecer.
Date, por supuesto, tus vacaciones, pero el punto es que algunos de nosotros nos hemos convertido en verdaderos creadores de presión y problemas pero los sufrimos inmensamente. La idea es convertirnos en buscadores profesionales de retos, problemas y presión, de manera consciente y dirigida. Eso sí, sabiendo siempre que vas a estar bien.
No importa que tan grande o desesperada es la situación que estás viviendo, tú eres más fuerte. Un pastor protestante escribió en una ocasión:
“Los problemas duros no permanecen; las personas duras sí”.
Sólo permítete pensar en ideas de futuro positivas. Por Dios, ¿qué crees que va a pasar si solamente ves un futuro desdichado en tu mente? Sufre sólo cuando te toque, ni un minuto antes. Pensar en un futuro desgraciado es sufrir por anticipado y decretar ese indeseable futuro, ya no como posibilidad, sino como destino.
Y recuerda siempre que el momento de la verdad está aquí y ahora.
Piensa en ello.
Francisco Cáceres Senn







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